Y expulsé de mi culo
deliciosas aguas oscuras,
milagrosas y hediondas,
maravillosas.
Les dije "éstas son
mis verdades", así
se los dije: "naden
en ellas, regocíjense";
y comprendí entonces,
que nunca fui un
filósofo, sino un hombre
solo y triste, cansado.
milagrosas y hediondas,
maravillosas.
Les dije "éstas son
mis verdades", así
se los dije: "naden
en ellas, regocíjense";
y comprendí entonces,
que nunca fui un
filósofo, sino un hombre
solo y triste, cansado.


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